A fines del siglo XIX y comienzos del XX, el Barón Edmond de Rothschild tuvo un papel filantrópico estelar en la adquisición de propiedades en la Tierra de Israel para reconstruir el yishuv (la comunidad residente) judío. Previendo que la Ciudad de David sería una luminaria para el retorno del pueblo judío tras 2000 años de exilio, el Barón compró importantes parcelas de tierra en el sitio. En la actualidad, la Fundación Ir David participa activamente en la redención de las tierras adquiridas por el Barón Rothschild y en volver a comprar buena parte de terrenos adicionales circundantes. Las tierras y los edificios adquiridos en la zona se utilizan primordialmente para la construcción de un barrio residencial, operaciones de salvamento arqueológico y proyectos importantes orientados al desarrollo del turismo.
Actualmente, buena parte de la Ciudad de David constituye un sitio turístico de primera clase y un centro de estudios arqueológicos, junto a una pujante comunidad judía que cuenta con una sinagoga, una guardería infantil y un centro de estudios. Hoy en día viven en la Ciudad de David cientos de residentes judíos, quienes contribuyen a formar el nuevo mosaico que inspira al retorno del pueblo judío a su patria y a su capital eterna, Jerusalén.